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martes, 27 de enero de 2015

On 21:20 by bici navegantes in ,    No comments

No sé cómo lo hace. Mientras pedalea con una sola pierda carga el caminador que en el suelo funciona como lo hacía la extremidad que le fue amputada. Yo lo sigo de cerca, va despacio, pero a un ritmo estable. Miles de cosas me pasan por la cabeza: ¿Era ciclista antes de perder la pierna? ¿Fue un accidente o una enfermedad? ¿Lo abordo para interrogarlo? ¿Y las subidas? Cuando tomé la decisión de hablarle, el ágil ciclista hizo un giro y se perdió en el camino.

Sucedió bajo la luz de la luna, de regreso a casa, por la Avenida Los Maracos. Es el tercero de #30DíasEnBici y recorrí cerca de 14 kilómetros. El pedaleo matutino fue muy duro. La trasnochada me pasó factura con el sol de las diez golpeándome la cara. Llevé dos camisetas de repuesto pues tenía la certeza de que las iba a necesitar. No me equivoqué: Sudé como un caballo montando otro.

Luego de una hora, el aire acondicionado ya había cambiado las sensaciones. Me sentía como en un frigorífico mientras en el pequeño patio los rayos del sol alumbraban el galápago. Dos bicis recostadas a su lado la acompañaban. Mañana (miércoles) serán cinco los que de la oficina nos uniremos al ciclopaseo, uno de ellos con un nuevo caballito de acero.

El regreso a casa fue distinto. Creí que recorría una ruta literaria al ver el hogar de Silvia Aponte (q.e.p.d.), la escritora araucana que inmortalizó a 'Las Guajibiadas'. Llegamos a La Esperanza para conocer la bici que será estrenada mañana, pero en ese trayecto detallé la silla de mimbre en la que solía atenderme la escritora cada vez que sacaba un libro nuevo. Pasamos por su casa y, de lejos, observé aquel garaje, que terminaba siempre convertido en sala de visitas.
La novela que me armé con recuerdos terminó en el taller donde cuelga aún la nueva bici. El pago se hará efectivo mañana y mi amigo dejará la moto para iniciarse como bicinavegante.

Retomamos el camino. No iba solo. Óscar, su chaleco de obrero y su cicla morada hacían juego con las imprudencias de los conductores de vehículos a motor mientras en caravana nos alejábamos del lugar. La ruta no la conozco. Solo sé que llegamos al outlet, perdimos varios minutos tratando de cruzar la vía que conduce a Puerto López y esquivando los cráteres de asfalto en La Primavera, Cantarrana, Bochica...

Ya en Los Maracos, mi compañero de ruta se despide y mientras me quejo del dolor que causa el pedaleo de mis piernas, me topo con el ciclista aquel que dejó preguntas sin responder...

@AMpuntonet 
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